Obligación moral de compartir mi experiencia.

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Obligación moral de compartir mi experiencia.

Y después de unos 500 cambios posturales asistidos, 30 exploraciones anales,  mas de 300 pastillas y unas 250 sondas vesicales, decidí no esperar a los milagros y salí a buscarlos.

Decidí ver cada problema como una oportunidad de encontrar una solución, sobre todo cuando estos problemas están rebozados con ignorancia, estadísticas, miedos e incapacidad de otras personas que prefieren llamar milagros a resultados encontrados por caminos donde nunca ellos nunca tuvieron inquietudes para caminar.

Aquel día descubrí que mis incapacidades fisicas no eran mas que mis propias debilidades , pero mi fuerza de voluntad me haría invencible.

Aquel día empece a perder el miedo a fracasar y empece a tener miedo a triunfar.

Decidí que cada día era una oportunidad de empezar a intentarlo, y me di cuenta de que lo importante no es subir a la montaña y llegar a la cima, lo importante es subir, disfrutar del camino, y seguir subiendo. Aprendí que el mejor triunfo es poder llamar a alguien “amigo”, y me di cuenta que en eso, era campeón del mundo.

Aquel día deje de ser el reflejo de mis escasos triunfos pasados y empece a ser una débil luz de esperanza que va cogiendo intensidad a base de cumplir pequeñas metas y también aprendí que de nada vale encontrar la luz si no vas a alumbrar el camino de los demás.

Aquel día en el hospital decidí cambiar tantas cosas…..

Como que los sueños son solamente para hacerse realidad y desde aquel día ya no duermo para descansar, ahora solo duermo para soñar, y cuando me despierto, me esfuerzo en que mi vida se parezca a mis sueños.

Aquel día descubrí que no hay que intentarlo, hay que hacerlo.

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